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28 de noviembre 2018 | 11:32 am

La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos está preocupada por el creciente endeudamiento del sector privado, según un informe divulgado el miércoles por la entidad.

La postura coincide con la de banqueros, ejecutivos e inversionistas que, en privado, han advertido a las autoridades de la Fed que los niveles récord de préstamos apalancados a compañías de sectores poco regulados de Wall Street podrían hacer que cualquier recesión económica sea más difícil de manejar.

En relación al PIB, la deuda de las empresas es “históricamente alto y hay síntomas de deterioro en el estándar de los créditos”, señaló el banco central estadounidense en su primer reporte dedicado a la estabilidad financiera.

Un mercado vulnerable

En momentos en que el segundo período de expansión económica más prolongado de Estados Unidos está en sus etapas avanzadas, la preocupación es que una parte importante del mercado del crédito pueda ser especialmente vulnerable a una desaceleración, ya que las compañías altamente endeudadas enfrentan un mayor riesgo de moratorias.

“Hay una idea en la Fed de que necesita vigilar esta área, el crédito apalancado, pero aún está en etapas iniciales y no está claro hasta dónde llegará”, dijo a Reuters un economista con conocimiento de las discusiones del banco central.

En el peor de los casos, que sería levemente similar a la crisis financiera de hace una década, los incumplimientos podrían empeorar cualquier desaceleración al desestabilizar a los grandes prestamistas no bancarios, como las firmas de capital privado y los fondos de cobertura, golpeando al empleo en las industrias de Estados Unidos.

Créditos apalancados, la manzana de la discordia

Los préstamos apalancados generalmente se otorgan a firmas ya endeudadas con calificaciones crediticias bajas, y la preocupación es que sea difícil cobrar o revender los créditos en una recesión, poniendo en riesgo tanto al prestatario como al prestamista.

“El tamaño de la intermediación crediticia basada en el mercado es muy diferente (respecto a años previos) y no sabemos muy bien cómo se va a comportar en una recesión”, dijo en una entrevista el Director de Asuntos Monetarios y Mercados Financieros del Fondo Monetario International, Tobias Adrian.

Pocos creen que los préstamos apalancados de hoy desencadenarán una crisis similar a la provocada por una ola de impagos en el mercado de hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos en 2008, ya que se centran en una parte más pequeña de la economía que el mercado de vivienda en expansión.

Sin embargo, crean el riesgo de atar de manos a las empresas y prestamistas que intentan reaccionar ante una recesión, lo que posiblemente la haría más compleja.

Otros riesgos

La tensión comercial, las discusiones del Brexit y los problemas en China y en economías emergentes podrían golpear al sistema financiero estadounidense, advirtió la Fed.

Entre los puntos destacables de la economía, según el banco central, están la fuerte posición de capital de los bancos, un endeudamiento en general moderado de los hogares y un sistema menos vulnerable a factores como las contracciones del crédito que se vieron en la crisis financiera de 2007 a 2009.

Pero el reporte de la Fed destaca que los precios de la acciones son elevados -según algunas mediciones-, que los valores en bienes raíces comerciales crecen “más rápidamente que los arriendos”.

Si se diera algún impacto externo, como una escalada en la guerra comercial entre Estados Unidos y alguno de sus socios, “la caída resultante en los precios de los activos podría ser particularmente grande, dado que las valoraciones parecen elevadas en relación a los niveles históricos”.

El documento incluso señaló las propias decisiones de política de la Fed como un riesgo, diciendo que a los mercados mundiales necesitaban ajustarse a tasas de interés más elevadas y a que “algunos ajustes podrían darse de forma abrupta”.

La Fed pretende divulgar dos veces al año el reporte sobre los riesgos para la estabilidad financiera, que se define como el estado en el cual el sistema financiero puede seguir dando crédito a empresas y hogares, pese a un impacto externo.