Consolidación fiscal y Pemex ejercen presión sobre la nota crediticia de México

Consolidación fiscal y Pemex ejercen presión sobre la nota crediticia de México

La Secretaría de Hacienda prevé que el déficit fiscal se modere a 4.1% del PIB este año, pero las calificadoras lo toman con dudas.

México no superará las expectativas de su déficit fiscal para 2026, o eso es lo que las calificadoras proyectan al terminar el año. Si bien en 2025 el déficit fiscal se apunta a 4.3%, la meta de que se reduzca a 4.1% del PIB en 2026 parece al complejo, dijeron a EL CEO analistas de Fitch Ratings, HR Ratings y Moody’s.

La falta de una reforma fiscal estructural y la presión del gasto público ponen en duda la trayectoria de consolidación. De no corregirse el rumbo, la próxima revisión de la calificación crediticia podría verse comprometida.

En entrevista con el CEO, Moody’s Ratings, Fitch Ratings, HR Ratings, así como especialistas, coincidieron en que, aunque la nota soberana de México se mantiene en terreno estable.

Todd Martínez, director senior y codirector del grupo de soberanos de Fitch Ratings para las Américas, reconoció el esfuerzo del gobierno de México por reducir el déficit de 5.7% a 4.3% en 2025 —el primer presupuesto de la administración de Claudia Sheinbaum—. No obstante, el directivo mostró cautela sobre la continuidad de esta tendencia.

 El presupuesto para este año prevé un déficit de 4.1%, que es solo un poco mejor que el del año pasado y está muy por encima del 3.2% que se proyectaba en el documento de Precriterios de Hacienda de abril del año pasado. Para nosotros, eso es una primera señal de que va a ser más difícil seguir mejorando las finanzas públicas hacia adelante

advirtió el director senior y codirector del grupo de soberanos de Fitch Ratings para las Américas.

EL CEO la revista Enero

Ricardo Gallegos, director general adjunto de Análisis Económico en HR Ratings, compartió que los esfuerzos por realizar una consolidación fiscal al reducir el gasto corriente, así como el gasto en inversión, también tiene repercusiones negativas debido a que se afecta el sector productivo industrial. Además de incidir en los niveles de inversión del sector privado y el crecimiento económico.


Atención especial sobre Pemex

Roxana Muñoz, VP-Senior Credit Officer de Moody’s Ratings, destacó que controlar la parte de los apoyos a Pemex es indispensable ya que tienen un peso significativo dentro del déficit de México y otros gastos que se vislumbran. 

En ese sentido, y con una nota de Baa2 y perspectiva negativa, la especialista consideró que la absorción de la deuda de Pemex por parte del soberano ha elevado al 50% la probabilidad de un recorte en la calificación.

Esa probabilidad es precisamente lo que refleja nuestra perspectiva negativa. Una desviación del comportamiento histórico de prudencia fiscal, que socave la credibilidad de las políticas macroeconómicas, generaría una presión inmediata a la baja

explicó Muñoz.

La analista subrayó que Pemex ya no es solo una preocupación operativa, sino un pasivo contingente materializado que presiona las arcas públicas. Si los déficits resultan mayores a lo proyectado, la capacidad de respuesta del Gobierno ante choques externos quedará seriamente limitada.

Pemex es hoy una contingencia crítica dentro de la calificación de México

concluyó Muñoz.

Tensiones geopolíticas, relevante para la nota crediticia

A este complejo panorama interno se suma la incertidumbre geopolítica. Todd advirtió que las tensiones comerciales con Estados Unidos —en el marco de la revisión del T-MEC— podrían derivar en disrupciones económicas que debilitarían aún más el perfil crediticio del soberano. 

“Sin embargo, la incertidumbre en torno a este tema sí va a restringir un crecimiento sólido este año, en nuestra visión. La preocupación de mediano plazo es el riesgo de tasas de crecimiento muy mediocres durante varios años, junto con la dificultad para reducir el déficit fiscal”, planteó Martínez.

La combinación de estos dos factores podría implicar un aumento continuo de la deuda como proporción del PIB, por lo que el experto de Fitch Ratings aseguró que si bien no es un riesgo inmediato para la calificación, eventualmente podría serlo. La calificación actual de BBB- y perspectiva Estable.

Decisiones sobre la nota son con cautela: HR Ratings

La postura de HR Ratings es de cautela, sin alarmas inmediatas. Actualmente la nota del soberano es de BBB+. Ricardo Gallegos subrayó que que el incremento en el déficit y la deuda se mantienen dentro de los márgenes previstos

No consideramos un impacto significativo que pueda afectar nuestras métricas y calificación. El nivel de deuda se encuentra en un rango estable para el tamaño de la economía de México, por lo que el verdadero reto será conseguir déficits en los próximos años por debajo del 4.0% del PIB

explicó Gallegos.

Hacia delante, Gallegos dijo que el foco estará en la capacidad de la Secretaría de Hacienda para ligar un sexto año consecutivo de incremento en la recaudación tributaria. Este flujo será vital para financiar el gasto público y, eventualmente, reactivar la inversión en obra pública una vez que los proyectos prioritarios de la actual administración avancen a nuevas etapas de construcción.

Deuda hacia el 60% del PIB, ¿escenario inevitable?

Para Víctor Manuel Herrera Espinosa, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del IMEF, “la aritmética básica es la mayor amenaza para la estabilidad macroeconómica del país”, por lo que mientras el déficit se expande, el PIB avanza a un ritmo insuficiente para disminuir la carga.

La deuda está creciendo de manera acelerada. Es muy probable que hacia 2026 o 2027 alcancemos un nivel del 60% del PIB. Esta es la razón detrás de la perspectiva negativa de Moody’s; ven una alta probabilidad de transitar hacia un nivel de riesgo mayor que obligue a un recorte de nota

señaló Herrera.

Para el especialista, el panorama se divide en dos velocidades: mientras Fitch Ratings ya mantiene una calificación más conservadora (BBB-) que anticipaba este deterioro, Moody’s y eventualmente S&P podrían verse forzadas a ajustar sus grados si la deuda mantiene su trayectoria ascendente.

En conclusión, el 2026 no solo será un año de metas fiscales, sino la prueba de fuego para evitar que el soberano pierda la confianza de los mercados internacionales.

 

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