Arturo Herrera. Foto: Reuters.

8 de julio 2020 | 9:44 am

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, reconoció este miércoles que es el momento de comenzar a planear la consolidación fiscal, tras el impacto económico de la pandemia en las economías de los países. 

En un foro organizado por el G20, Herrera coincidió con la economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Gita Gopinath, sobre que no es el momento de crear la consolidación fiscal, es decir, implementar medidas para reducir los déficits públicos y la acumulación de deuda, sino que hay que empezar a planearla en México, que se ha caracterizado por un problema en específico: un reducido espacio fiscal.

La pandemia ha creado una reducción del espacio fiscal y la habilidad para responder. En México ha sido un problema tradicional (que provoca) falta de crecimiento, desigualdad y falta de inversión,

dijo Herrera durante su participación. 

El titular de Hacienda dijo que no es el momento de comenzar a abordar este desafío idiosincrático que ha tenido el país, pero es el momento de iniciar la planificación.

Además, precisó que el impacto económico es distinto debido al desarrollo de los países, y que las primeras lecciones provinieron de los avanzados por el comportamiento de los flujos de capital.

Los flujos de capital dependen de las diferentes clases de las economías. Para nuestro caso, vemos al menos diferentes tipo de efectos; primero, lo que enfrentan las economías avanzadas; segundo las economías de ingresos medios que estamos enfrentando y tenemos el caso especial de Argentina, y el tercer caso aquellas economías principalmente de países africanos,

agregó Herrera. 

En ese sentido, de enero a abril, los flujos de cartera en mercados emergentes experimentaron una salida de poco más de 100,000 millones de dólares, superior a la registrada en la crisis de 2008, sin embargo, en mayo los flujos de capitales comenzaron a regresar a estos mercados.

FMI debe ‘afinar’ sus instrumentos de préstamo para países más pobres: Georgieva

El FMI, que ha entregado financiación de emergencia a 72 de los países más pobres para ayudarles a lidiar con la pandemia, debe mejorar sus instrumentos de préstamo para las naciones de bajos ingresos, dijo durante su turno la directora gerente Kristalina Georgieva.

La economista dijo que los mercados emergentes con fuertes bases emitieron 124,000 millones de dólares en bonos en los seis primeros meses de 2020, pero otros con fundamentos más pobres no tienen acceso asequible a los mercados de capital.

Además, recordó que el FMI está trabajando junto a sus miembros con economías avanzadas para pasar parte de sus Derechos Especiales de Giro (DEG) a los países de bajos ingresos que han sido duramente golpeados por la pandemia y sus repercusiones económicas.

Georgieva inicialmente instó a los 189 miembros del FMI a considerar emitir nuevos DEG, algo similar a la impresión de dinero de bancos centrales, una medida apoyada por el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, y otros líderes mundiales.

Estados Unidos y otros países, sin embargo, han instado al FMI a que se concentre primero en utilizar su actual poder de préstamo de un billón de dólares, antes de tomar tales medidas.

Desde entonces, las autoridades del FMI han estado trabajando para crear un sistema para que los miembros más ricos transfieran o presten parte de sus DEG a países más pobres. No se han divulgado detalles.

Los DEG pueden ser cambiados por monedas de uso libre de los países miembros del FMI y su valor se basa en una cesta de cinco divisas, que incluye al dólar estadounidense.

Los créditos del FMI buscan ayudar a que los países pobres aborden problemas de la balanza de pagos, estabilicen sus economías y regresen al crecimiento. Pero el fondo no está considerado como un banco de desarrollo y no ayuda a financiar proyectos.

Con información de Reuters