Afectaciones económicas por más de una década, las secuelas de los conflictos bélicos en el mundo: FMI
Los conflictos bélicos traen consigo costos económicos profundos, así como una caída cercana al 7% en la producción durante los cinco años posteriores y con efectos que pueden prolongarse por más de una década, advirtió el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En un análisis, incluido en dos capítulos del próximo informe Perspectivas de la Economía Mundial —que examina los conflictos activos y sus implicaciones macroeconómicas—, resalta qué existen graves repercusiones económicas en el mundo tras registrarse un evento de esta índole.
Más allá de su devastador costo humano, las guerras imponen costos económicos elevados y duraderos, y plantean difíciles disyuntivas macroeconómicas, sobre todo para aquellos países en los que se están produciendo los combates
señaló el FMI en su blog.
Secuelas económicas permanecen una década después
El FMI señala que las secuelas económicas de los conflictos bélicos en los países involucrados —como Rusia, Ucrania, Estados Unidos, Irán, Israel, quienes actualmente mantienen hostilidades bélicas—, suelen durar hasta una década después de los acuerdos de paz.
Las pérdidas de producción derivadas de los conflictos persisten incluso después de una década y suelen superar a las asociadas a crisis financieras o catástrofes naturales graves
se indica en el capítulo del FMI.

Además, señaló que los países involucrados en el extranjero pueden evitar la destrucción física en su propio territorio y evitar grandes pérdidas económicas; sin embargo, los países vecinos o los socios comerciales clave son los que sienten el impacto.
En ese sentido, señaló que los conflictos suelen provocar depreciaciones sostenidas en los tipos de cambio, pérdida de reservas internacionales y aumentos en la inflación, a la par del aumento en los desequilibrios económicos externos.
Auge del gasto militar acecha el incremento a la inflación
Por otro lado, en los últimos cinco años se ha observado un incremento significativo en el gasto militar, ya cerca de la mitad de los países han elevado sus presupuestos de defensa, una tendencia que podría intensificarse ante los planes de los integrantes de la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) de llevar el gasto en armamento hasta el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) para 2035.
En ese sentido, las ventas de armas de los principales fabricantes del mundo se han duplicado en las últimas dos décadas. Además, los llamados “auges” de gasto militar se han vuelto más frecuentes, con incrementos promedio de 2.7% del PIB durante periodos de alrededor de dos años y medio.
Sin embargo, este impulso tiene costos. Aproximadamente dos tercios de estos aumentos se financian mediante un mayor déficit, lo que puede estimular la actividad económica en el corto plazo, pero también incrementa la inflación y genera presiones a mediano plazo.
Conflictos bélicos dañan las finanzas públicas
Según el FMI, el aumento del gasto en defensa por los conflictos bélicos deteriora las finanzas públicas, ya que los déficits fiscales empeoran en promedio 2.6 puntos porcentuales del PIB, mientras que la deuda pública incrementa alrededor de 7 puntos en los tres años posteriores al inicio de los aumentos.
En casi una cuarta parte de los casos, los gobiernos financian el gasto militar mediante recortes o reasignaciones presupuestarias, lo que suele traducirse en reducciones significativas en programas sociales para los países.
Finalmente, el economista Hippolyte Balima, uno de los autores principales de los capítulos, advirtió que la recuperación tras los conflictos es frágil, por lo que cerca del 40% de los países recaen en la violencia en un plazo de cinco años.
Con información de Reuters.
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