Durante varios años, China ha echado mano de una estrategia comercial para enfrentar los aranceles y que hasta ahora le había funcionado: enviar productos a Estados Unidos tras fabricarlos en México, con lo que sacaba provecho del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) que permite que la mercancía se envíe libre de tarifas.
Así, las empresas chinas han optado por invertir miles de millones de dólares en cientos de fábricas mexicanas que producen electrodomésticos, muebles, autopartes, productos electrónicos, equipos médicos y otros productos destinados al mercado estadounidense, señala un artículo de The Wall Street Journal.
Es por esto que Donald Trump y su administración están enfocando sus esfuerzos en eliminar esta importante ‘laguna’ en el acuerdo comercial que firmó con México, endureciendo las medidas arancelarias y trayendo incertidumbre al mercado internacional.
El año pasado, el déficit comercial de Estados Unidos con México subió a casi 172,000 millones de dólares desde alrededor de 78,000 millones de dólares en 2018.
Los planes de Trump de desmantelar la cadena de suministro global serán costosos y tediosos, tanto para los fabricantes como para los consumidores. No obstante, expertos aseguran que mientras se mantenga el acuerdo comercial actual, la conexión chino-mexicana continuará existiendo.

Una ‘laguna’ comercial iniciada por Trump
En su primera administración, Trump aplicó aranceles que afectaron a miles de productos chinos, que van desde autopartes hasta queso. Con la medida, las importaciones procedentes del país asiático cayeron de forma drástica hasta representar solamente el 14% de todos los bienes importados en 2023.
Pero las empresas chinas no se inclinaron por trasladar su producción a Estados Unidos, sino que buscaron países que no estuvieran cubiertos por los aranceles y México era especialmente atractivo.
Muchas empresas vinieron a México porque sus clientes se lo pidieron
afirmó Tao Zhang, un trabajador de Zhongke Construction México, empresa que ayuda a otras compañías a construir fábricas.
El acuerdo comercial de 2018 entre México, Estados Unidos y Canadá hacía aún más ‘jugosa’ la oferta de fabricar en el país, por lo que las empresas chinas no perdieron su oportunidad.
Industria automotriz mexicana y fabricantes de China, en ‘la lupa’ de Trump
El republicano Trump ha sido contundente en sus declaraciones sobre la industria automotriz mexicana y sus vínculos con fabricantes chinos. Las empresas estadounidenses de vehículos actualmente importan más del 40% de sus piezas de México, muchas de ellas de fábricas de propiedad china.
Jim Farley, director ejecutivo de Ford, advirtió que la imposición de aranceles estadounidenses podría eliminar miles de millones de dólares de la industria automotriz y perjudicar el mercado laboral del país vecino del norte a largo plazo.
Por su parte, analistas de JP Morgan esperan que los aranceles anunciados hasta ahora para México y Canadá, agreguen un promedio de 3,125 dólares al costo por vehículo.
En ese sentido, la probabilidad de que el costo de las tarifas se traslade a los clientes es alta, de acuerdo con Dan Sharkey, abogado del área de Detroit que representa a empresas proveedoras.
Asimismo, Sharkey ha dicho que son pocos los proveedores automotrices estadounidenses que están considerando trasladar su producción de México a Estados Unidos, además de que dichos traslados llevarían años y serían arriesgados debido a la incertidumbre sobre las políticas comerciales de Trump.
Presiones a México
Enrique Dussel, coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que la inversión china ha traído beneficios a México, creando casi 135,000 empleos en los últimos cuatro años.
Pero no sólo eso, sino que esas inversiones ayudaron a México a superar a China como principal socio comercial en 2023, con un comercio bilateral cercano a los 800,000 millones de dólares, que alcanzará los 840,000 millones de dólares en 2024.
Este hecho no ha sido del agrado de Estados Unidos, país que ha estado presionando a México para que endurezca sus restricciones a la inversión de las empresas chinas.
De acuerdo con fuentes que hablaron para The Wall Street Journal, una concesión propuesta por México implicaba igualar los aranceles de Estados Unidos sobre China, lo que supondría un costo para las empresas del país asiático, que importan casi toda su maquinaria y componentes sofisticados a México desde China.
Sin embargo, el gobierno mexicano no se ha quedado de brazos cruzados ante las presiones de Trump, y recientemente frenó los planes del fabricante chino de vehículos eléctricos BYD de abrir una fábrica en el país.
Priorizamos el comercio con los países con los que tenemos acuerdos comerciales
dijo la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre 2018 y 2024, las empresas chinas invirtieron 12,300 millones de dólares en México, de acuerdo con el Centro de Estudios China-México de la UNAM.
Con información de The Wall Street Journal
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