El riesgo tanto político como financiero para la región de Latinoamérica podría aumentar si los acontecimientos que envuelven a Venezuela se vuelven más complejos.
Con esta colocación, el gobierno federal logró cubrir una parte relevante de sus necesidades de financiamiento externo para 2026, lo que le permitirá evaluar con mayor flexibilidad futuras ventanas de oportunidad durante el resto del año.