Kavak: los ‘autos cangrejo’, facturas alteradas y la crisis del primer unicornio mexicano

Kavak enfrenta reclamos por autos con facturas alteradas, averías mecánicas y hasta unidades con reporte de robo, mientras intenta consolidar una etapa de rentabilidad tras años de crecimiento acelerado. Una investigación de EL CEO revela fallas recurrentes en la operación y verificación de vehículos seminuevos.

Cuando las autoridades de movilidad le dijeron que su factura era falsa, Antonio Rojas —cuyo nombre real fue omitido— no podía creerlo; acababa de comprar su camioneta en Kavak. Sin embargo, el documento que le entregó la empresa tecnológica tenía el folio alterado y el monto era distinto a la información oficial del SAT, como pudo corroborar este medio. En ese momento tuvo miedo de haber comprado un auto robado.

Tras meses de batalla y a punto de llegar a una demanda civil, la empresa Uvi Tech, S. A. P. I. de C. V.—razón social de Kavak— le reembolsó a Antonio el costo de la camioneta, más una compensación de decenas de miles de pesos a cambio de su silencio y firmar unos documentos que deslindaban a la startup de posibles consecuencias legales.

EL CEO siguió el rastro de aquella camioneta, y detectó que Kavak la volvió a vender unos meses después de que Antonio la devolviera; finalmente ese automóvil fue comprado y reemplacado en el Estado de México.

Kavak: episodios de compraventa de autos con reportes

Un caso similar ocurrió en enero pasado, donde la Fiscalía General del Estado de Querétaro le quitó su auto a Iván Hernández, quien lo compró meses antes en Kavak. La razón: el motor tenía reporte de robo desde 2023. A la fecha, sigue sin respuesta por parte de la compañía.

Una investigación de EL CEO revela que estos casos no son aislados. Fuentes entrevistadas señalan que se trata de una práctica recurrente dentro de Kavak. A tal grado que a ese tipo de vehículos —con problemas técnicos o legales— se les cataloga internamente y de manera informal como “autos cangrejo”.


EL CEO la revista Abril

“La mayoría de vehículos que llegaron a salir con reporte de robo tenían facturas falsas”, dijo un excolaborador de la startup.

“En el tiempo que trabajé, recuerdo que hubo un caso, no por robo como tal, sino por el delito de receptación o aceptación; es decir, que la persona pudo comprobar que compró el auto de manera lícita pero el carro era robado. En ese caso Kavak mandó al equipo legal y lograron liberar a la persona”, agregó la fuente.

Kavak y los “autos cangrejo”: fallas mecánicas y problemas legales

“Algunos carros cangrejo se venden, los regresan y los vuelven a vender; si tienen un problema mecánico serio a veces se unen a la flota para la movilidad de los empleados de Kavak; y cuando es un carro robado normalmente se canibaliza (desguaza) para piezas”, detalló un exempleado de la empresa, que conoció a detalle el proceso de stock.

La empresa no negó los episodios antes mencionados, pero aseguró que “cada vehículo pasa por una inspección mecánica, estética y legal rigurosa”, por lo que solo publicarían para la venta vehículos que cumplen con sus estándares.

Agregó que usa tres bases para identificar si el vehículo o las piezas tienen algún reporte: el Registro Público Vehicular (Repuve), la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) y en TransUnion.

Sin embargo, exempleados vinculados a la operación de compra dijeron a este medio que además del rastreo en esas bases, se requería el análisis de los peritos para evitar adquirir “autos remarcados”, es decir, vehículos a los que se les cambiaron números de identificación VIN, motor o chasis; por lo que hubo inspecciones laxas, y en ocasiones la oferta fue tanta que no contaban con un número suficiente de peritos.

“Llegamos a vender hasta 6,000 vehículos (mensuales), con distintas necesidades, y con ese crecimiento generamos inspecciones más genéricas. En el caso legal, sí hubo un sacrificio de escalar y expandirse a costa de tener problemas con los documentos”, dijo a EL CEO un exgerente de Kavak.

Han sido tantos los reclamos de los llamados “autos cangrejo” que el propio Carlos García Ottati, CEO de Kavak, ha contestado por mensaje privado a los clientes molestos, según conversaciones vistas por este medio.

Sobre estos vehículos, la startup comentó a EL CEO que “el término empleado [autos cangrejo] no corresponde a una categoría formal de la empresa y no representa procesos internos ni políticas operativas de Kavak.”

La compañía detalló que alrededor del 5% de los autos vendidos regresan en los primeros tres meses para trabajos adicionales bajo sus programas de cobertura, y solo el 1.5% de los usuarios termina devolviendo o cambiando su unidad durante la ventana de devolución.

Cómo Kavak pasó del éxito de ser un unicornio, a una caída de valuación

En menos de un año, Kavak recibió varias inyecciones de capital que la catapultaron a las “grandes ligas” de las startups, con el respaldo de instituciones como Nazca Ventures y General Atlantic. En octubre de 2020 —con cuatro años operando— alcanzó el estatus de unicornio en una ronda que elevó su valuación a 1,150 millones de dólares (mdd), donde también participaron Softbank, DST Global y GreenOaks.

Once meses después, ya tenía una valoración de 8,700 mdd tras varias rondas de financiamiento, con participantes como Bond, D1 Capital Partners, Founders Fund y Ribbit Capital, lo que la convirtió en el segundo unicornio más valioso de América Latina.

El capital se tradujo en crecimiento. Con la mirada en ser el first mover en la venta digital de autos usados, Kavak abrió más de 40 centros logísticos en México, Brasil y Argentina para ese momento.

Aunque el pico de la compañía vino hacia 2023, cuando ya había escalado operaciones en otros países como Colombia, Perú, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Omán, con 7,000 empleados y 75 sitios. Aun con toda esa expansión, Kavak todavía no era rentable y necesitaba capital para continuar con ese ritmo.

La realidad la alcanzó el 1 de enero de 2024 con el cierre de operaciones en Perú y Colombia. Un recorte global en el financiamiento de capital privado —provocado por la subida de tasas de interés— ahogó el crecimiento de la empresa desde 2023, tras no recibir nuevas rondas de inversión.

Lo que Kavak hubiera hecho distinto

La empresa reconoció que hay dos cosas que pudieron haber hecho distinto. La primera, esperar a tener una operación más consolidada antes de expandirse para asegurar consistencia en la experiencia del cliente.

La segunda, entender con mayor profundidad los mercados antes de entrar. Porque este crecimiento acelerado generó grandes retos, pero también obligó a la compañía a aprender de sus errores.

Entre esos errores, la valuación de Kavak disminuyó en más de 6,000 mdd, llegando a los 2,200 millones de dólares en abril de 2025.

“Hoy Kavak es una empresa más disciplinada, más enfocada y, por primera vez, rentable. Eso no se logra solo con capital, se logra con mucho esfuerzo, aprendizaje y saber levantarse rápido cada vez que uno tropieza”, declaró Carlos García Ottati en una entrevista escrita con EL CEO.

Aunque ahora su valor es desconocido. Recientemente cerró una nueva ronda por 300 millones de dólares, de los cuales 200 millones provienen de la firma Andreessen Horowitz, la inversión más grande que el fondo ha realizado en una sola compañía en América Latina y la primera desde su nuevo growth fund.

“Que Andreessen Horowitz haya elegido a Kavak para su primera inversión en América Latina dice algo sobre la región, no solo sobre nosotros. Estamos construyendo infraestructura financiera y tecnológica que compite con cualquier mercado del mundo. Este es el capítulo más sólido que hemos tenido”, destacó García Ottati.

El laboratorio que gastaba 1 mdd al día

Entre 2021 y 2023, Carlos García Ottati ordenó abrir varias sucursales en México, una de ellas fue la de Polanco, en Ciudad de México, que hoy es un estacionamiento; Kavak explica que esto se debe a una reubicación a la torre Reforma Capital, que “permite contar con más espacio para el equipo, además de ser más céntrica y accesible”.

“A las oficinas de Polanco les metieron una inversión millonaria y también era un showroom, pero desde hace año y medio están abandonadas. (…) Ahí tenían uno de los caprichos más costosos de Carlos, que le llamaban el NASA Room, que era una sala con pantallas que mostraban datos en tiempo real; incluso Carlos colocó a un NASA Room manager, era todo muy absurdo”, comentó uno de los exgerentes de Kavak.

Sobre este espacio, la compañía comentó a EL CEO que se trata de “una práctica estándar en las empresas de tecnología a gran escala” y es “consistente con la complejidad operativa de una empresa como Kavak”.

 

Excolaboradores de García Ottati comentan que cuando llegaron las grandes inversiones a Kavak, la expansión de sucursales se hizo de inmediato, pero no se trató de un plan estructurado, según contaron, sino que fue algo más “al dedazo”, lo que denotaba la “falta de control en los gastos”.

“Kavak ha operado desde su origen bajo un plan de negocio claramente definido, donde cada
decisión de expansión —incluyendo la apertura de sucursales o nuevos mercados—”, comentó Kavak al respecto.

García Ottati dijo a inicios de marzo en el podcast Cracks, del influencer Oso Trava, que la rápida expansión de Kavak en varios mercados fue un “laboratorio de pruebas”.

“Me encantó que teníamos un laboratorio para probar diferentes cosas y tomar riesgos sin comprometer las operaciones grandes”, dijo el CEO de Kavak, quien admitió que dicho “laboratorio” le costó 1 millón de dólares cada día.

Sobre los años de abundancia de capital, la empresa explicó que la tentación puede hacer pensar que el financiamiento es “infinito”. Pero los ciclos cambian y el entorno se ajusta. En ese contexto, la asignación de recursos se convierte en un balance entre consolidar el negocio y expandirse, un momento en el que también se vuelve más complejo garantizar consistencia operativa y una experiencia homogénea para los clientes.

Una excolaboradora de la compañía explicó que era algo recurrente que Carlos García tuviera ideas —no todas bien planificadas— a las que se destinaban recursos de la empresa, y esa dinámica era común porque “al final Kavak es un aparato de innovación, con una visión de transformación, y eso genera un ímpetu de hacer las cosas (…). Hubo cosas que no tenían sentido, sí, eso sucedió, y Carlos lo ha aceptado”.

“En ocasiones la innovación se te puede salir de control, y Kavak se daba el lujo de que… muchas de las iniciativas se trataban como si fueran innovación, pero la innovación es muy peligrosa porque es una apuesta”, agregó la exempleada.

Impresoras 3D y el sueño de un auto eléctrico

Según exempleados de Kavak, Carlos García incluso llegó a proponer que ante la falta de refacciones, la empresa debía imprimirlas en 3D, lo cual en ese momento era inviable, pues las armadoras tardan varios años de desarrollo y pruebas de calidad para conseguirlo.

“El director de operaciones no lo detuvo, le invirtieron una fortuna a las impresoras 3D. Así se iba el dinero. Luego la imaginación fue tan grande que quería lanzar un carro eléctrico, pero además Carlos decía que quería que las armadoras se lo desarrollaran y fabricaran”, comentó un excolaborador.

Kavak aseguró a este medio que no llegaron a fabricarse esas refacciones, o componentes críticos, pero “hace uso ocasional de tecnología de impresión 3D para piezas de ornato o estéticas que no comprometen el funcionamiento del auto”.

En 2022, García Ottati propuso construir aquel carro eléctrico propio de Kavak y lanzarlo en 2025; algunos trabajadores se opusieron, pero Carlos siempre buscaba el apoyo de sus colegas más cercanos.

EL CEO detectó que a finales de 2024, Kavak sí intentó registrar una marca para un carro eléctrico, así como autopartes y hasta llantas, pero al cierre de la edición, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial no se lo había autorizado. La startup dijo que la propuesta “se descartó como muchas otras”.

Solicitud de registro de marca para el auto eléctrico de Kavak.

Carlos García Ottati y la cultura de expansión acelerada

A ese grupo de directivos —donde se encuentran familiares y amigos— se le conoce internamente como “la hermandad”. De ahí en fuera, el CEO de Kavak no suele hacer caso a nadie más, según los testimonios recolectados. Por su parte, la empresa aseguró a este medio que “cuenta con una estructura corporativa formal y equipos directivos definidos”.

Para García Ottati, “el no escuchar” lo considera como uno de sus atributos, y lo cataloga como “audición participativa: escuchar a quien tú quieres”.

La empresa reiteró que en la actualidad es más disciplinada y enfocada. Al cierre de 2025, registró aproximadamente 120,000 transacciones, un crecimiento cercano al 40% respecto al año anterior.

Kavak también dijo que logró rotar su inventario alrededor de 60% más rápido que en 2024, aunque todavía representa cerca del 1% del mercado total.

En los últimos años la compañía se enfocó, por un lado, en eliminar fricciones del negocio y construir soluciones que le permitan escalar. Por otro, en fortalecer su uso de datos, infraestructura tecnológica, modelos de pricing y assortment, además de profundizar su entendimiento del cliente.

La crisis del venture capital golpeó a Kavak y otros unicornios

La caída de Kavak no fue aislada. Datos de la plataforma de información financiera Crunchbase muestran que 2021 fue el año récord en América Latina, con cerca de 18,700 millones de dólares invertidos en venture capital. El dinero cayó 58% para 2022, pero llegó a niveles mínimos en 2024, con solo 3,582 mdd entregados a las startups.

Con la caída en inversiones en 2024, otros unicornios latinoamericanos, además de Kavak, redefinieron sus estrategias. Un ejemplo es Nowports, una empresa de logística digital que, tras varias rondas de crecimiento, abrió una decena de oficinas en todo el continente americano. Aunque, en la actualidad, sólo mantiene dos puntos activos y reajustó sus gastos tecnológicos.

Algo similar y en la misma temporada pasó con Bitso, el unicornio cripto-fintech mexicano, que tuvo que redefinir parte de su crecimiento de personal y despidió a más del 10% de su plantilla en mayo de 2022. Un año después, Merama —una startup enfocada al comercio electrónico— también recortó una proporción similar de sus empleados.

A nivel América Latina, otros gigantes tuvieron que reestructurar su ritmo de crecimiento. Ualá, una fintech originaria de Argentina igualmente ha adelgazado su estructura corporativa con varias rondas de despidos que llegaron hasta 2025. Rappi, el unicornio colombiano, también ha despedido a cientos de trabajadores en un esfuerzo por optimizar costos.

En los últimos meses, los recursos no sólo son menores, sino más selectivos. En 2021, el venture capital mostraba un fuerte respaldo a las startups en fases tardías y de crecimiento —donde se encuentran muchos unicornios locales— con más de 12,365 mdd invertidos, con lo que dejaban menor capital a las empresas nacientes y en etapas tempranas; para 2025, la cantidad cayó a solo 1,377 mdd, con apoyos más proporcionales a las compañías jóvenes, según datos de Crunchbase.

El nuevo giro de Kavak: rentabilidad, crédito y financiamiento

Es así como Kavak, creada en 2016, llega a su primera década. Para algunas de las fuentes entrevistadas, el futuro ya no solamente está en la venta de autos usados, sino ahora en el crédito, pero para Carlos Garcia Ottati, no importa la valuación de la startup en la actualidad, sino su valor en unos años, porque asegura que puede expandirse aún más. “Crecer rápido te enseña mucho, pero consolidarte te enseña más”, agregó el empresario.

Nota del editor:

Debido a un error de captura, la versión impresa de este reportaje menciona que hubo 2018 quejas contra Kavak en 2025; el número correcto es de 218, según información proporcionada directamente por el enlace de prensa de Profeco.

Tras la publicación, Kavak envió sus comentarios a EL CEO, los cuales publicamos de manera íntegra.

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