La lucha para evitar el ‘gasolinazo’: entre los subsidios y los topes a los precios
El temor de un ‘gasolinazo’ es una duda constante entre los agentes económicos por la incertidumbre del conflicto en Medio Oriente; sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo asegura que no habrá un repunte de los precios, pues ya se implementaron estímulos fiscales y acuerdos con gasolineros para topar precios de ciertos combustibles, una medida que también es un impacto para este sector.
Las acciones impulsadas desde el Ejecutivo federal tienen como misión que los incrementos en los combustibles no impacten directamente a los bolsillos de los usuarios, sin embargo, el costo debe ser adquirido por alguien y en este caso recae tanto en el presupuesto público como en los privados.
De acuerdo con el especialista en Energía, Carlos Flores, ambas iniciativas cuentan con una atractiva lógica política, sin embargo, es “económicamente inconsistente” y por tanto se verá reflejada de una forma u otra en contra del ciudadano.
En los hechos, no existe una gasolina “más barata”; lo que hay es un traslado del costo desde la bomba hacia las finanzas públicas. El consumidor deja de pagar una parte en la estación de servicio, pero la termina cubriendo vía impuestos o mediante un mayor deterioro fiscal
señaló Flores.
Así, el impacto no sólo se verá en la finanzas públicas en detrimento de los recursos para inversión, sino que también desincentiva la inversión y competencia, abriendo la puerta a que la dependencia de las importaciones se mantenga.
En lugar de corregir el problema estructural, la política actual lo pospone y lo hace más costoso en el tiempo
subrayó Flores.

Subsidio al IEPS para evitar el ‘gasolinazo’
Según lo planeado en el presupuesto realizado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para este 2026 se esperaba recaudar 761,510 millones de pesos por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), de los cuales 473,279 mdp son por combustibles automotrices, y la cual puede verse afectada por estos estímulos.
Actualmente, los combustibles representan poco más del 60% del IEPS total recaudado por la administración federal y ronda el 4% del ingreso total presupuestado por las autoridades, comentó Ángel Iván Olvera Lozano, director del Departamento de Economía en el Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México.
Aunque resaltó que la decisión de implementar un estímulo fiscal al IEPS es para mantener la circulación de la economía, coincidió con Flores sobre el riesgo para las finanzas públicas y añadió que no se podrá mantener durante un largo periodo —más allá de tres meses— debido a que para compensarlos debería recurrirse a endeudamiento con sus respectivos intereses, situación vista durante administraciones anteriores.

En caso de extender los estímulos fiscales para evitar un ‘gasolinazo’, Olvera vislumbra la necesidad de que el gobierno analice a cuáles acciones se les deberá recortar presupuesto, ya sea en programas sociales, infraestructura, servicios de salud o alguna otra.
Al recaudar menos impuestos, terminas generando un menor bienestar social. En este caso, el gobierno intenta amortiguar esa distribución en el bienestar social a través de que podamos seguir consumiendo a un valor inferior, para golpear menos a la inflación
resaltó Olvera.
Impacto sobre los privados
Desde la trinchera de la iniciativa privada, el estímulo fiscal otorgado a los combustibles ha sido visto de buena manera, al menos así lo dejó ver el presidente de la Asociación de Distribuidores de Gasolinas y Lubricantes (Adigal), Jorge Pedraza, quien aplaudió la implementación de este apoyo.
Es un mecanismo con el cual el gobierno busca ayudar desde su trinchera para poder lidiar con este tipo de vaivenes. No hay otra opción que implementarlo
comentó el representante gremial.
Pero no todo fueron buenas noticias para los empresarios del sector. Pedraza ya había señalado las complicaciones de lidiar con un tope de 24 pesos por litro de gasolina regular y ahora señala una situación aún más complicada con el diésel de 28.50 pesos por litro, el cual busca topar la presidenta Sheinbaum Pardo.
El empresario señaló que el diésel tiene componentes fundamentales por los cuales no funciona igual que las gasolinas. En primera instancia se encuentra el de fiar, es decir, buena parte de este combustible se otorga a los transportistas para realizar sus respectivos viajes y en cuanto reciben su pago saldan el adeudo.
La segunda instancia es la baja rotación, por lo que en ocasiones los apoyos brindados por parte del gobierno mediante el subsidio al IEPS y el precio al cual se compró el diésel que está en venta no coinciden y aún así se ven forzados a manejar un precio inferior.
Agregó que también deben considerarse la inversión que se hace en instalaciones y talento humano, al cual se le ha venido incrementando el pago de forma constante a raíz del acuerdo fijado para el salario mínimo.
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