Plan B de reforma electoral exhibe debilidad de Claudia Sheinbaum ante aliados
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el pasado jueves 12 de marzo el llamado “Plan B” de su reforma electoral, luego de que, a principios de semana, la iniciativa original fuera rechazada en la Cámara de Diputados por la negativa del Partido del Trabajo (PT) y del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) a respaldar la propuesta presidencial.
Para el politólogo Fernando Dworak Camargo, los cambios planteados en esta nueva versión son “mucho menos ambiciosos”, lo que evidencia cierta debilidad de la mandataria frente a sus aliados políticos, al optar por una reforma que tenga más posibilidades de avanzar en el Congreso, aunque bajo presión de ambos partidos.
Estamos viendo que el ‘Plan B’ es una reforma mucho menos ambiciosa que el ‘Plan A’. Y otra vez estamos hablando de modificar la Constitución, que no debería usarse como una táctica discursiva para presentar una narrativa de buenos y malos, sino para impulsar cambios realmente factibles, sabiendo que los aliados de Morena ya le pusieron un freno
señaló el experto.
En entrevista con EL CEO, Dworak Camargo advirtió que existe el riesgo de que el PT y el PVEM perciban a la presidenta como una aliada poco confiable, lo que podría elevar el costo político de los acuerdos dentro de la alianza oficialista y también incentivar tensiones entre los grupos internos de Morena.
Es muy probable que los grupos internos de Morena ya hayan olido sangre. ¿En qué sentido? Si el PT y el Verde ya la bloquearon, ¿por qué nosotros no? Y estamos hablando especialmente de la selección de candidaturas rumbo a 2027. Si ya olieron sangre, ¿para qué van a obedecer totalmente a la presidenta?
alertó.
Cambios que generan preocupación
El llamado “Plan B” plantea, entre otras medidas, la reducción del número de regidurías y de integrantes de los congresos locales, la disminución de salarios en el Instituto Nacional Electoral (INE), el fortalecimiento de mecanismos de participación ciudadana y la eliminación de duplicidades dentro del organismo electoral.
Dworak advirtió que la reducción de representantes y los cambios en los ámbitos estatal y municipal podrían afectar elementos clave del pacto federal, particularmente en la forma en que se relacionan las distintas instituciones del país.
Una reforma que limite estas normas desde la Federación podría terminar con una de las grandes virtudes del pacto federal: que los estados funcionen como laboratorios institucionales y de políticas públicas que, eventualmente, pueden replicarse a nivel federal
explicó.
Respecto a la reducción de presupuestos y salarios, señaló que se trata de una propuesta “muy popular”, pero que no necesariamente se traduce en mayor eficiencia del servicio público, especialmente en el caso del INE.
El especialista, director de Cabildeo y Asuntos Legislativos de Guerra Castellanos y Asociados, también advirtió que existe el riesgo de que la reforma no logre la aprobación en la mayoría de los congresos locales, lo que representaría un escenario inédito en la historia reciente del país.
Riesgos en el uso de la consulta popular
Por su parte, Luis F. Fernández, director de Práctica: Laboratorio para la Democracia, advirtió que uno de los puntos más sensibles del plan B es la inclusión de consultas populares en materia electoral, ya que podrían permitir que una mayoría circunstancial tome decisiones que impacten a todo el país.
Una consulta popular, en teoría electoral, puede terminar negando la pluralidad política del país, porque condiciona decisiones en materia electoral a la voluntad de una mayoría
señaló.
Fernández insistió en que antes de impulsar una reforma electoral se requiere un diagnóstico más profundo sobre los problemas del sistema electoral mexicano, con la participación de universidades, especialistas, ciudadanía y partidos políticos.
Si realmente queremos identificar los problemas que enfrenta nuestro sistema electoral, hay que diagnosticarlos con la información que ya han aportado más de 5,200 personas, junto con partidos políticos, universidades y especialistas, y definir cuáles son los principales retos y las mejores formas de resolverlos
explicó.
El especialista, egresado del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) e integrante del Observatorio Permanente de Integridad Electoral (OPINE), señaló que diversos expertos coinciden en que sí es necesaria una reforma electoral, pero no en los términos planteados por el gobierno federal.
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