Fracturas geopolíticas, inflación y la IA amenazan al crédito en 2026, advierte Moody’s Ratings
Aunque el crecimiento económico, esencial para un desarrollo sano del crédito, parece estable, persisten factores como las fracturas geopolíticas, la inflación y la inteligencia artificial (IA) podrían amenazar el financiamiento en 2026, señala Moody’s Ratings.
En un análisis, la calificadora advierte sobre seis escenarios de riesgo que podrían deteriorar de forma significativa las condiciones del crédito a nivel global, en un entorno que muestra cambios de 180 grados.
Fracturas geopolíticas
El primer foco de riesgo identificado son las fracturas geopolíticas, las cuales han sido cada vez más frecuentes y profundas durante los últimos meses, lo que ha marcado una incertidumbre a nivel global.
Un claro ejemplo que podría detonar las salidas de capitales y aumentos en las primas de riesgo son los conflictos bélicos, como el de Rusia y Ucrania, además de las crecientes tensiones en Asía o las diferencias en las alianzas dentro de la Organización del Tratado del Atlántico del Norte (OTAN).
De materializarse un evento de alcance global, los emisores con menor calificación crediticia y alta exposición internacional serían los más afectados, en particular aquellos con exposiciones transfronterizas o con alta dependencia del fondeo mayorista.
El conflicto también puede manifestarse a través de barreras comerciales y de inversión, así como por medio de un acceso más restrictivo a bienes como semiconductores y minerales críticos
se lee en el documento.

Presiones inflacionarias
Moody’s señala que un segundo riesgo es el resurgimiento de las presiones inflacionarias, especialmente en Estados Unidos, donde la transición en el liderazgo de la Reserva Federal (Fed) tras la próxima salida de Jerome Powell genera incertidumbre sobre el futuro de la política monetaria.
El precedente histórico demuestra los peligros: los recortes de tasas en 1970–1972, bajo la presidencia de Arthur Burns, impulsaron temporalmente el crecimiento, pero finalmente desataron presiones inflacionarias sostenidas
afirmó Moody’s.
En ese sentido, un debilitamiento en la credibilidad del banco central podría desatar las expectativas de inflación, generar mayor volatilidad en los rendimientos de largo plazo y distorsionar los precios del crédito.
Valuaciones de acciones de IA presionaran el crédito
Un cuarto escenario de riesgo contempla una corrección en los precios de las acciones vinculadas a la IA. Tras un fuerte auge en la inversión y en las valuaciones del sector tecnológico, una decepción en ganancias de productividad o desaceleración económica podrían generar la caída de los mercados.
Esta situación afectaría a empresas emergentes de IA, semiconductores, centros de datos e inmuebles en polos tecnológicos, con impactos indirectos sobre el crecimiento y el empleo, tanto en Estados Unidos como a nivel global.
En ese sentido, las empresas emergentes del sector serían las más vulnerables ante cualquier retroceso en el crédito y la demanda, ya que la mayoría sigue sin ser rentable y depende de constantes inyecciones de capital
La evidencia empírica muestra que las burbujas bursátiles tienden a provocar recesiones más leves que las burbujas crediticias o inmobiliarias; sin embargo, el crecimiento económico podría debilitarse aún más desde un ritmo ya moderado
apuntó Moody’s.

IA y su impacto en la productividad
De acuerdo con el análisis, el cuarto riesgo surge dada la creciente adopción de la IA en la operación de las empresas, lo que podría generar pérdidas de empleo a gran escala, especialmente en puestos administrativos y de servicio.
Si bien la automatización puede fortalecer la calidad crediticia de empresas altamente digitalizadas, el desplazamiento laboral podría debilitar la demanda, presionar las finanzas públicas y aumentar la desigualdad económica en la sociedad.
Un repunte del desempleo impactaría en el nivel de endeudamiento y del consumo, por lo que afectaría al riesgo soberano, y al mismo tiempo aumentaría el estrés para bancos y prestamistas con exposiciones concentradas en hogares de bajos ingresos.
Estrés en el crédito privado
El quinto riesgo identificado es el estrés en el crédito privado y su potencial para poder contagiar al mercado. Este segmento se ha convertido en una fuente clave de financiamiento, pero su rápido crecimiento, la limitada transparencia y la interconexión con bancos y aseguradoras incrementan la vulnerabilidad del sistema.
Un deterioro en la calidad de los activos podría elevar las primas de riesgo, provocar ventas forzadas y reducir el apetito de los inversionistas, con posibles implicaciones sistémicas si la aversión al riesgo se extiende a otros mercados.
Los bancos también se han convertido en proveedores de crédito cada vez más importantes para los prestamistas no bancarios y están concediendo préstamos conjuntos a prestatarios de crédito privado, lo que está aumentando las interrelaciones financieras
afirmó Moody’s.

Rendimientos de bonos soberanos
Finalmente, el sexto escenario es el repunte de los rendimientos de los bonos soberanos en las principales economías avanzadas del mundo, en donde las fragilidades fiscales, los déficits y las necesidades récord de financiamiento están presionando al alza las primas de plazo.
En ese sentido, un aumento sostenido de los rendimientos encarecería el costo de capital y podría desencadenar un círculo vicioso desestabilizador en países con elevados niveles de deuda, lo que erosiona aún más la confianza de los inversionistas y hace subir aún más los rendimientos.
En conjunto, estos escenarios de riesgo identificados por Moody’s dibujan un entorno crediticio más vulnerable para 2026, donde la estabilidad dependerá no solo de la evolución económica de los países de forma individual, sino también de la política económica y de los mercados para anticipar ‘shocks’ en el futuro.
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