Informalidad e inseguridad frenan la competitividad regional en México: IMCO
La competitividad en México no depende únicamente del desempeño de cada estado, sino del comportamiento regional frente a los retos económicos que enfrenta el país y el contexto global, de acuerdo con el Índice de Competitividad Regional 2026, publicado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El estudio analiza la capacidad de las regiones para atraer y retener inversión y talento, bajo el concepto de “efecto de vecindad”, que plantea que las decisiones de un estado impactan de manera directa en sus entidades vecinas.
En esta primera edición, el IMCO evaluó seis regiones del país a partir de 40 variables, agrupadas en cuatro subíndices enfocados en inversión, talento, infraestructura, seguridad y mercado laboral.
Lo que encontró el IMCO en el desarrollo económico y social
El índice identificó cuatro grandes obstáculos regionales: alta informalidad laboral, menor inversión extranjera directa, inseguridad persistente y desigualdad salarial, factores que limitan el crecimiento económico sostenido.
Los resultados muestran que la competitividad no es homogénea y que los avances o retrocesos en una entidad generan efectos de derrame capaces de fortalecer o debilitar a toda la región.
De acuerdo con el reporte del IMCO, la región Noreste 1, conformada por Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas, ocupa el primer lugar nacional al liderar tres pilares del índice:
Mejor infraestructura
Certidumbre operativa
Mercado laboral atractivo para empresas y talento calificado
Estas fortalezas le otorgan un promedio de 68% de condiciones atractivas para el desarrollo de la competitividad.

En contraste, las regiones Sur, Istmo y Maya —integradas por Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala, Veracruz, Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán— mantienen rezagos estructurales significativos.
En estas zonas, las principales problemáticas identificadas son:
Logística
Energía
Seguridad
Empleo formal
Las bajas calificaciones en estos rubros limitan su capacidad para aprovechar oportunidades de inversión, lo que las convierte en las regiones más afectadas en términos de desarrollo económico.
En este contexto, el Noroeste —dividido en dos regiones por el IMCO— presenta una paradoja en materia de seguridad. Aunque registra una mejor percepción en este rubro, el Noroeste 2, conformado por Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Sinaloa, Sonora y Zacatecas, enfrenta la tasa de homicidios más alta del país.
Las otras zonas en revisión
El estudio también señala que la región Centro —integrada por Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos— destaca por su alta cobertura educativa y mano de obra calificada; sin embargo, enfrenta dificultades para retener talento debido a la escasez de oportunidades laborales y los elevados precios de la vivienda.
El Bajío, formado por Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Querétaro, mantiene un alto nivel de innovación, reflejado en el número de solicitudes de patentes, aunque esta capacidad se concentra en un segmento reducido de su población económicamente activa.
Otra de las zonas analizadas fue el Istmo (Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz) y la región Maya (Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán), donde la alta informalidad, la baja inversión extranjera y el limitado nivel de exportaciones perpetúan un círculo de baja productividad y salarios reducidos, pese a su potencial natural.
El IMCO subraya que competir como región multiplica resultados y propone una mayor coordinación entre empresas y los gobiernos estatales y federal para reducir la informalidad, fortalecer el talento y detonar proyectos regionales.
“En el marco del Plan México, esto implica operar con reglas de corredor: impulsar polos y parques industriales en zonas de transición, vincular incentivos a resultados y alinearlos con la inversión”, señaló el IMCO.
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