Elektra expone el problema de las empresas ‘zombi’ en la BMV

Durante años, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) ha mantenido listadas a empresas suspendidas —también conocidas como ‘zombi’— que, en la práctica, no cotizan, no revelan información al mercado, no aportan liquidez y, en muchos casos, ni siquiera tienen una operación activa detrás.
Actualmente hay 36 valores suspendidos en la BMV y, aunque en algunos casos corresponden a distintas series accionarias de una misma empresa —como ocurre con Cemex o La Comer—, una depuración real reduciría de forma visible el universo de emisoras listadas en el mercado de capitales. Ese dato, por sí solo, ayuda a entender por qué el tema se ha postergado durante tanto tiempo.
Hay empresas que llevan años en esta situación. QB Industrias no cotiza desde 1999. Otros ejemplos son Qumma, suspendida desde 2003; Savia, vinculada a Alfonso Romo, desde 2005, y Edoardos Martin, desde 2014.
En años recientes, a esa lista se sumaron instituciones financieras que cayeron en desgracia, como Crédito Real, Unifin y Grupo Famsa, así como TV Azteca y Grupo Elektra, del empresario Ricardo Salinas Pliego, quien mantiene un litigio fiscal con el gobierno federal por créditos que ascienden a 51,000 millones de pesos, de acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Los costos para la BMV
Desde el punto de vista operativo y financiero, esta situación implica costos para la Bolsa, relacionados con la administración de expedientes, los intentos de cobro de cuotas de mantenimiento y los procesos contables para registrar adeudos que, en muchos casos, terminan como incobrables, ya sea porque la información de la emisora está desactualizada o porque la empresa dejó de operar.
El problema también tiene que ver con el diseño del mercado y el marco regulatorio. Mientras una emisora no complete el proceso formal de cancelación de su inscripción, la BMV queda obligada a mantener el listado, aun cuando la empresa no tenga intención de volver a cotizar ni de cumplir con sus obligaciones ante accionistas y acreedores.
En un mercado ya de por sí más pequeño que otros de la región, con apenas 131 emisoras listadas en capitales —el nivel más bajo en 12 años—, eliminar este bloque implicaría un ajuste superior a 10%. Una depuración de fondo supone reconocer que el número real de emisoras activas es menor al que hoy se reporta, y ese reconocimiento conlleva un costo reputacional para la propia Bolsa.
Elektra como punto de inflexión
El caso de Grupo Elektra volvió a poner el tema sobre la mesa. Hace unos días, EL CEO dio a conocer que la BMV solicitó a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) autorización para cancelar el listado de la emisora —suspendida desde septiembre de 2025—, luego de que incumpliera el requisito de flotación mínima y manifestara que no estaba en posibilidad de corregirlo.
En el documento enviado al regulador hay un elemento clave: Elektra informó que no realizaría el pago de las cuotas de mantenimiento del listado. Ese argumento, sin embargo, no es exclusivo de esta emisora, sino una situación que se repite entre varias empresas suspendidas desde hace años.
Desde el punto de vista técnico, la actuación de la BMV es consistente con la regulación vigente, ya que Elektra no cumple con los requisitos de mantenimiento y no mostró interés en hacerlo. Sin embargo, el contexto político y fiscal que rodea al grupo añade tensión al caso.
Cabe recordar que a mediados de 2024 Salinas Pliego solicitó la suspensión de la emisora, y que la posterior reactivación de la cotización, en diciembre de ese mismo año, derivó en una fuerte caída en el valor de la acción, con impactos directos para sus inversionistas. El empresario acusó públicamente la existencia de una orden judicial que impedía levantar la suspensión y señaló como responsable al titular de la Unidad de Banca, Valores y Ahorro (UBVA), Alfredo Navarrete Martínez.
Lo relevante del caso Elektra es que obliga a mirar al resto de los valores suspendidos que se encuentran en condiciones similares. Finalmente, un mercado bursátil no se fortalece por la cantidad de nombres en una lista, sino por la calidad y la actividad real de las empresas que lo integran.






