Así operaron los cárteles mexicanos en la Venezuela de Nicolás Maduro

Así operaron los cárteles mexicanos en la Venezuela de Nicolás Maduro

Decenas de documentos de inteligencia, acusaciones y filtraciones revisados por EL CEO revelan los vínculos de los cárteles mexicanos con la Venezuela de Nicolás Maduro, acusado por Estados Unidos de conspiración para traficar cocaína.

En diciembre de 2020, decenas de aeronaves, principalmente jets Hawker 800 y Cirrus G3, surcaron el cielo para traficar toneladas de cocaína en una ruta que iniciaba en Venezuela, tenía paradas en Belice o Guatemala y entraba a México por la península de Yucatán. Ya en territorio mexicano, la carga era distribuida para cruzarla a Estados Unidos.

En aquel invierno, los agentes del Centro Nacional de Inteligencia mexicano pusieron la mira en “El Chuy”, un reclutador de pilotos para el Cártel de Sinaloa.

En los audios obtenidos —y que forman parte de la filtración conocida como Guacamaya Leaks—, se detalla que la droga era transportada por tierra desde la región cocalera del Catatumbo, en Colombia, a distintos puntos de Venezuela, como pistas clandestinas en el estado occidental de Zulia, principalmente.

Rutas que usaron los cárteles mexicanos para traficar droga a Venezuela
Fotoarte: Ericka Robles

La ruta de la coca desde Venezuela

Los reportes de inteligencia refieren que la operación era habitual. En ese momento “El Chuy” supuestamente hacía cargamentos valorados en un millón de dólares y pagaba 450,000 pesos a sus pilotos por cada viaje.

Sin embargo, para 2021, el monitoreo a estas operaciones —la mayoría alertadas por autoridades estadounidenses— prácticamente desapareció. 


EL CEO la revista Enero

Una investigación de EL CEO —que incluye la revisión de documentos de las acusaciones por autoridades de Estados Unidos, reportes de inteligencia y documentos de los juicios de Joaquín “Chapo” Guzmán e Ismael Zambada— revela que el contrabando de drogas desde Venezuela en efecto existió, pero en realidad esa ruta de trasiego de cocaína era menor en comparación con otras de Centroamérica.

Por ejemplo, en 2018, unas 216 toneladas métricas de cocaína pasaron por Venezuela, mientras que en Guatemala circularon 1,400 y en Colombia la cifra fue de 2,372 toneladas, de acuerdo con la Base de Datos Antidrogas Consolidada Interagencial de Estados Unidos (CCDB, por sus siglas en inglés).

Los informes de CCDB refieren que 2017 fue el año en el que el tráfico de cocaína despuntó en Venezuela, pero con el paso de los años fue disminuyendo.

Tráfico de cocaína en Colombia y Venezuela. Fuente: CCDB

Las acusaciones de EU contra Venezuela

Según diversas acusaciones en EU, para que los cárteles mexicanos pudieran operar en Venezuela, sobornaron y recibieron el apoyo de altos funcionarios que forman parte del sistema del narcotráfico incrustado en el gobierno venezolano, al cual se le conoce como el Cártel de los Soles.

La más reciente acusación en una corte de Nueva York contra el presidente depuesto, Nicolás Maduro Moros, detalla que cuando él era el canciller, entre 2006 y 2008, vendió pasaportes diplomáticos a narcotraficantes permitiendo vuelos con inmunidad entre México y Venezuela, donde transportaban dinero obtenido de la venta de drogas.

“Maduro llamaba a la embajada de Venezuela en México para avisar que una misión diplomática arribaría en un avión privado.” describe la acusación. “Después, mientras los traficantes se reunían con el embajador de Venezuela en México bajo los auspicios de una misión diplomática de Maduro Moros, su avión era cargado con las ganancias del narcotráfico. El avión regresaba entonces a Venezuela bajo cobertura diplomática”, se lee en el documento.

La flota del Cártel de Sinaloa

El expediente de Estados Unidos contra Nicolás Maduro muestra el uso de aeronaves para dos propósitos: enviar droga a través de Centroamérica hacia México —y luego trasladarse por esa y otras vías a EU— y, también, los vuelos de retorno con dinero en efectivo producto de la venta de estos estupefacientes.

Un ejemplo documentado en la propia acusación fue el avión DC-9, detenido en 2006 al llegar a Campeche con 5.5 toneladas de cocaína, proveniente del aeropuerto de Maiquetía, Venezuela.

La imputación detalla que para permitir el despegue de esa aeronave, Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y Justicia de Venezuela, recibió un soborno de 2.5 millones de dólares.

Con el paso de los años, las operaciones —y las aeronaves involucradas— se volvieron más discretas. Informes de inteligencia en poder de EL CEO e incautaciones muestran que el Cártel de Sinaloa ahora emplea pequeños aviones ejecutivos, como los viejos Hawker de modelo 700 y 800 o hasta “avionetas”, como Cessna 210.

 

En 2015, el periódico Reforma reportó que se han asegurado aviones como un Air King 200 y Falcon-20, de menor tamaño y ligados al Cártel de Sinaloa.

En 2021, el medio Univision publicó que algunas de las aeronaves utilizadas para el tráfico de droga operaban sin radar, e incluso con exceso de peso, lo que provocó accidentes entre Guatemala y Belice. En otros casos, la tripulación recibió la orden de hacer naufragar los jets en el océano.

¿Cómo operaba el cártel en la Venezuela de Maduro?

El 4 de noviembre de 2020, agentes de inteligencia intervinieron la línea telefónica de “El Chuy”, miembro del Cártel de Sinaloa, quien se encontraba en la Ciudad de México buscando a seis pilotos para la “ruta de siempre”: Venezuela, Guatemala y México.

Dos días más tarde, el 6 de noviembre, un colaborador de “El Chuy” le llamó para decirle que uno de sus pilotos fue detenido en Venezuela, y pensaba acudir a gente “grande” del Cártel de Sinaloa para que lo ayudaran en ese país centroamericano, de acuerdo con reportes de inteligencia en poder de EL CEO.

Además, “El Chuy” dijo que ya tenía un nuevo piloto originario de Guadalajara, pero no tenía experiencia en volar con carga y operar en pistas cortas.

De acuerdo con la organización Insight Crime, en 2020 fue tanta la presencia del Cártel de Sinaloa, principalmente en el estado de Zulia, que el poblado de San Felipe, ubicado en el municipio de Machiques de Perijá, se le llegó a identificar con el nombre de “Sinaloa”.

Esta zona fue un corredor de narcotráfico para las mayores organizaciones narcotraficantes de Colombia, como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y la ex-FARC mafia, disidentes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Insight Crime documentó que esas mafias colombianas comenzaron a instalar laboratorios clandestinos en Zulia, Venezuela. Ahí fue donde el Cártel de Sinaloa se convirtió en uno de los principales compradores de cocaína.

Pero un reporte de 2025 refiere que el cártel abandonó la zona, principalmente por una razón política. Según Insight Crime, el entonces gobierno de Nicolás Maduro habría negociado y beneficiado a redes criminales locales, en lugar de las mexicanas.

Los vuelos sospechosos

Muchas de las aeronaves del cártel fueron detectadas por el Sistema Integral de Vigilancia Aérea de la Secretaría de la Defensa Nacional, aunque los alertamientos sobre la actividad sospechosa los hicieron autoridades estadounidenses.

Seguimiento de inteligencia aérea al jet con matrícula N326TD. Foto: Defensa / Guacamaya Leaks

Por ejemplo, el 18 de noviembre de 2020 autoridades estadounidenses detectaron una aeronave sospechosa en el espacio aéreo venezolano, que aterrizó en Zulia, y seis horas después el radar la ubicó en Chetumal, Quintana Roo.

Un día más tarde, la misma aeronave salió de Zulia, Venezuela, y aterrizó en Guatemala. Durante diciembre, ese jet —de matrícula N326TD— realizó 18 trazas aéreas sospechosas, y estuvo monitoreado por diversas autoridades de los países de la región.

Finalmente, el jet Hawker 800 se estrelló el 19 de diciembre al norte de Guatemala. La aeronave transportaba 342 paquetes de droga, tres armas, y tuvo tres tripulantes que finalmente fueron arrestados.

Ruta del narcotráfico

La Comisión Interamericana para el Control del Abuso de las Drogas (CICAD) ha organizado grupos de trabajo para frenar el traslado ilegal de drogas entre los países americanos. En diversos documentos relacionados, se muestra que hay rutas habituales desde estados fronterizos de Colombia y Venezuela hacia Centroamérica y México.

A pesar de las rutas persistentes, México enfrentó dificultades en la detección de estas aeronaves. Un informe de inteligencia muestra que, al menos hasta 2021, los radares de detección tenían “zonas grises” en el sureste del país, que coincide con el paso de los aviones con cargamentos ilegales.

 

Un informe de 2019 muestra que el ejército detectó 84 aeronaves ilegales en la frontera sur, pero solo 17 de ellas entraron al espacio aéreo nacional. Del total, se registraron apenas 10 aseguramientos: es decir, otras 74 aeronaves no fueron aseguradas debido a razones como la falta de jurisdicción, o que no pudieron ser interceptadas.

La cocaína como “arma” de Maduro

El narcotráfico en Venezuela —incluidas las operaciones de los cárteles mexicanos como Los Zetas y el Cártel de Sinaloa— produjo una serie de sanciones por parte de EU a funcionarios gubernamentales, y en contra de Nicolás Maduro, actualmente detenido y quien enfrenta un juicio por conspirar para el tráfico de cocaína.

La crisis política en Venezuela, sumada a las operaciones de los cárteles mexicanos, generaron una narrativa de “narcogobierno”, impulsada por Estados Unidos, de acuerdo con un estudio de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por su siglas en inglés).

Por ejemplo, en 2020 durante la primera administración de Donald Trump en Estados Unidos, Nicolás Maduro, junto con otros altos funcionarios venezolanos —que supuestamente eran integrantes del Cártel de los Soles— fueron acusados de asociarse con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para traficar cocaína, y “usarla como arma”.

“El Cartel de Los Soles, bajo el liderazgo de Maduro Moros y otros, priorizó el uso de la cocaína como un arma contra Estados Unidos”, dice la acusación.

Sin embargo, recientemente The New York Times reveló que el Departamento de Justicia de Estados Unidos admitió que el Cártel de los Soles no existe como un grupo del narcotráfico, sino como una expresión utilizada para nombrar las redes de corrupción en la cúpula política venezolana.

La red de Maduro

Diosdado Cabello Rondón, ministro de Interior y de Justicia de Venezuela; Cliver Antonio Alcalá Cordones, exgeneral; Vladimir Padrino López, ministro de defensa; y otros funcionarios del círculo de Maduro, también enfrentan acusaciones por facilitar el tráfico de cocaína a Venezuela.

Hugo Armando Carvajal Barrios, alias “El Pollo”, ex ministro de inteligencia, cargó las mismas acusaciones, aunque es un caso particular. Carvajal rompió con los chavistas en 2019 y fue detenido y extraditado a EU para enfrentar un juicio que ocurrió el año pasado y en el que se declaró culpable.

Luis Motta Domínguez, a la cabeza de CORPOELEC, la empresa gubernamental venezolana de energía eléctrica, y a Maikel Moreno, expresidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, los acusan de sobornos, corrupción y lavado de dinero a través de instituciones públicas.

En la más reciente acusación contra Maduro, lo vinculan al Cártel de Sinaloa y a Los Zetas por facilitar el tráfico de cocaína a México, por las rutas de los que ellos tenían control, y por fortalecer su crecimiento con las ganancias obtenidas del narcotráfico.

Reportes de inteligencia consultados por EL CEO refieren que la actividad criminal de Los Zetas en Venezuela se concentró en el comercio ilegal de huachicol por vía marítima.

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