27 de marzo 2019 | 5:00 am

Rappi y Mercadoni: dos empresas nacidas en Colombia, con un modelo similar, pero con una gran diferencia; una de ellas se convirtió en el primer unicornio latinoamericano… y la otra no. 

“A veces se puede creer que dos empresas hacen lo mismo, sin embargo, la diferencia está en cómo lo hacen”, dice el inversionista de Dalus Capital, Diego Serebrisky.

Entonces, ¿cómo logró esta empresa posicionarse muy por encima de su competencia y dejarla atrás? Como lo han hecho los grandes, escalando su negocio. La gran diferencia es que Rappi lo logró en cuatro años.

El encanto está en la variedad. Una de las ventajas que tiene Rappi es que no se conformó con solo proveer el servicio de delivery o entrega de alimentos. Hoy la empresa te puede hacer el súper, llevarte dinero en efectivo e incluso procesar pagos a través de una app, como lo haría cualquier banco.  

“El core de nuestro negocio consiste en facilitar la vida de las personas a través de la tecnología”, aseguró a EL CEO, Alejandro Solís, director general de Rappi México.

Mismo negocio, diferentes métodos

¿Y en qué se parece Rappi a Google? Ambos exploraron nuevos negocios y esto sedujo a los inversionistas.

En enero de 2015, Rappi levantó su primer ronda de inversión por 120,000 dólares. Un año después, Mercadoni planteó un negocio muy similar que atrajo la inyección de dos millones de dólares, a solo cuatro meses de su creación.

A la fecha, Rappi ha recaudado 392 millones de dólares en ocho rondas de inversión, mientras que Mercadoni logró levantar 17.2 millones en tres rondas, apenas 5% de lo que recaudó su competidor.

Los recursos permitieron la expansión de Rappi a siete países de Latinoamérica, 40 ciudades y tener presencia física en México -donde opera en 12 ciudades-, Bogotá y Sao Paulo, además de tener planes para expandirse a más ciudades próximamente.

“Los inversionistas vemos muchas oportunidades, hay mucha gente que está haciendo cosas similares, entonces la decisión de por qué invertir con un equipo en vez de con otro radica en cómo están creciendo, si están alcanzando crecimientos interesantes o no”, expresó Serebrisky.

El “pegue” con los inversionistas se pudo haber dado por la participación de Rappi en el programa de aceleración de Sillicon Valley, Y Combinator, comentó el inversionista.  

El timing también es importante

Mientras que Rappi diversificó su negocio desde un inicio, a Mercadoni le tomó más tiempo incursionar en otros servicios como hacer el shopping en tiendas departamentales.

Esto permitió que en tan solo cuatro años, Rappi se convirtiera en la primera empresa latinoamericana valuada en más de 1,000 millones de dólares. Sin contar repartidores, emplea a poco más de 2,700 personas en toda la región, gran parte de los cuales son personal shoppers o aquellos que te hacen el super.

En el corto plazo, los planes de la startup se enfocarán en México y Brasil al ser “dos de los países más complejos de Latinoamérica”, comentó Alejandro Solís.

En México su meta consiste en diversificar y ampliar la cobertura en las ciudades en las que ya operan, es decir aumentar su densidad a nivel microzona.

Rappi quiere seguir escalando su negocio. Su próximo objetivo está en extender su logística hacia boletos de avión o de conciertos, así como ampliar su servicio de cartera digital y Rappi cash.

¿Cuáles son los retos de un unicornio? Solís aseguró que su mayor desafío es crecer manteniendo la calidad sin perder su mojo.

Hoy Rappi desarrolla una tecnología que, a partir de varios KPI, le permita combatir los problemas de atención al cliente y detectar en qué punto del proceso se dio el error a manera de no perder la calidad.