6 de julio 2020 | 6:00 pm

Nota del Editor: este texto se publicó por primera vez el 25 de junio

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, viajará el 8 y 9 de julio a Washington para celebrar con su homólogos de Estados Unidos la entrada en vigor del nuevo tratado de América del Norte (TMEC), que considera crucial para reactivar la economía local.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, decidió no asistir al encuentro. El líder canadiense mencionó problemas de agenda como la razón, aunque algunos analistas consideran que no se quería ver involucrado en la discusión sobre el manejo de la pandemia, cuya peligrosidad Trump ha puesto en duda continuamente.

La semana pasada, Trudeau también dijo que estaban preocupados por la propuesta de aranceles sobre el aluminio y el acero que los estadounidenses han presentado recientemente.

El mandatario mexicano no viajó el día de la entrada en vigor del T-MEC, el 1 de julio, pues en esa fecha prefirió estar en México para celebrar el segundo aniversario de su victoria en las elecciones de 2018.

Fue el martes pasado cuando Donald Trump, presidente de Estados Unidos, reveló que su homólogo mexicano viajaría a su país. “Quiero darle las gracias al presidente de México. Creo que vendrá a Washington bastante pronto, a la Casa Blanca”, dijo, sin dar más detalles, durante una visita a la frontera entre ambos países..

El T-MEC es “crucial para grandes industrias mexicanas como la automotriz, pues ayudará a reactivar la economía y recuperar los más de un millón de empleos perdidos desde que llegó el brote de coronavirus a México”, dijo el presidente de México.

Sin embargo, hay quienes ven en la invitación de Trump a López Obrador una orden y, sobre todo, una trampa.

Existe el antecedente -costoso en términos políticos- de la visita de Donald Trump a México durante su campaña presidencial en 2016, cuando el entonces presidente Enrique Peña Nieto lo invitó a través de su secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray.

Donald Trump regresó a su país, aún como candidato, a asegurar que obligó al gobierno mexicano a aceptar el costo de la construcción del muro fronterizo, su principal arma de campaña tanto en 2016 como en 2020.

¿Quién se beneficiaría de la visita?

La visita del mandatario mexicano ayudaría a validar al candidato republicano ante su base electoral ,conformada principalmente por “supremacistas blancos”, de acuerdo con Valeria López, profesora investigadora del Centro de Investigación de Docencia Económica (CIDE).

“Porque a diferencia de los latinos, ellos sí salen a votar”, dijo. “Lo invitará y le hará un desaire como lo ha hecho con Angela Merkel, Justin Trudeau o cualquier otro mandatario del mundo”.

Asimismo, la oposición del partido oficial en México, pues frente a las elecciones intermedias de 2021 y como partido mayoritario en el Legislativo, Morena tiene más que perder.

Otro ganador podría ser el titular de la SRE, quien ya se anotó un acierto previamente, cuando en junio de 2019 desactivó la amenaza de Estados Unidos de imponer una carga arancelaria de hasta 25%.

“Marcelo Ebrard, el actual canciller de México, pues se alzaría una vez más como un político eficiente”, dijo Valeria López.

Así como con la llegada de la pandemia de COVID-19, cuando logró que Estados Unidos no cerrara fronteras comerciales con México.

¿Quién pierde con la visita a Estados Unidos?

Según dijo el jueves pasado Andrés Manuel López Obrador, “en política siempre se corren riesgos”, pero la profesora del CIDE considera que el costo a pagar sería menor.

“En México, los costos de errores políticos salen gratis. Y no lo puede pagar nadie porque el presidente toma decisiones unilaterales”, sostuvo la académica.

No obstante, si el viaje sale bien para ambas partes, México aún pierde, opina la académica.

“Si va y logran un acuerdo presente o futuro, a México le va a costar la antipatía de los grupos demócratas, quienes fueron esenciales en la aprobación del TLCAN original y posteriormente el T-MEC”, explicó Valeria López.

Asimismo, luego de la masacre de miembros de la familia LeBaron en Sonora 2019, hay voces en Estados Unidos que piden que los carteles de narcotráfico de México sean considerados como grupos terroristas.

Esa declaración “pondría en una situación de vulnerabilidad a México respecto a su posición internacional, seguridad en el territorio nacional y amenazas a la soberanía del país”, destacó.

También los migrantes, quienes han sido botín político para Donald Trump desde que inició su campaña y una moneda de cambio en negociaciones con México y otros países de Centroamérica como El Salvador o Guatemala.

“Lo mejor para México es no ir y no intervenir en el proceso electoral de Estados Unidos”, consideró la especialista.