16 de marzo 2020 | 5:00 am

Luis Almagro, antiguo canciller del gobierno de José Mujica, está cerca de terminar su primer mandato al frente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), pero no parece listo para abandonar su encargo. 

Desde que formaba parte del gobierno uruguayo manifestó su animadversión hacia el régimen de Venezuela, gobernado por Nicolás Maduro desde 2013, lo que causó tensiones con el entonces presidente de Uruguay, José Mujica, y después con Tabaré Vázquez. 

En 2015 fue elegido Secretario General de la OEA en una votación secreta, con 33 votos a favor, uno en contra y una abstención. 

 “Acepto esta responsabilidad con la humildad de quien sabe que el éxito de mi labor solo será tangible si al final de mi mandato podemos decir con certeza que la OEA colaboró para que más americanos vivan de paz, más democracia, más derechos humanos, más seguridad y prosperidad”, dijo en mayo de 2015 después de su nombramiento. 

Pese a que el eje principal de su gestión fue “más derechos para más gente”, Almagro llevó su gestión con Venezuela en la mira, con posicionamientos que han sido corregidos o cuestionados por diplomáticos y analistas, como cuando en 2018 declaró que no debía descartarse una intervención militar para estabilizar al país que dirigió Hugo Chávez por 14 años. 

En diciembre, cuando terminó la fecha límite para presentar las candidaturas para un nuevo periodo al frente de la OEA, Luis Almagro se volvió a postular, pero en esta ocasión sin el espaldarazo de Uruguay, sino como candidato independiente.

Su nombre aparece junto a otros diplomáticos como Hugo de Zela y María Fernanda Espinosa, que también quieren presidir la Secretaría General de la organización americana. 

Se prevé que la designación del nuevo secretario general ocurra el próximo 20 de marzo en una Asamblea General, en el que votarán 34 países miembros activos de la OEA. El candidato seleccionado deberá contar con al menos 18 votos.

Quien dirija la OEA se encontrará con una América convulsa por distintas movilizaciones sociales en países como Chile, Colombia, Bolivia y Ecuador; también con aquellos que enfrentan escenarios económicos delicados como Argentina, Venezuela y México. 

México y su papel en el tablero de la OEA

México, quien también participará en la votación de la OEA, ha hecho manifiesto en más de una ocasión que su postura no coincide con la de Almagro.

“La Organización de Estados Americanos es un organismo mucho más grande que su secretario general (Luis Almagro)”, enfatizó el Secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon a finales de 2019, luego de que descartó la ejecución de un fraude electoral en Bolivia.

“Almagro no es la OEA. La OEA es una organización más grande que él. Él sólo es el secretario general, a veces se le olvida, pero él sólo es el secretario de la organización”, enfatizó el canciller Ebrard.

Los roces se hicieron más evidentes tras darse a conocer un estudio realizado por investigadores del Massachusetts Institute of Tecnology (MIT, por sus siglas en inglés) que negó una manipulación de los resultados en los comicios, tras lo cual la delegación mexicana solicitó una comparación entre ese estudio y el presentando por la OEA y que se dilucidaran las discrepancias entre ambos.

“Le estamos pidiendo a la OEA, a los miembros, que nos aclare en que varía o por qué hay una diferencia tan grande entre el informe que presentó la OEA respecto al estudio que hicieron los del MIT porque el asunto no es baladí, es un asunto mayor… Que yo recuerde no ha habido ningún estudio de esa importancia o de esa naturaleza que ponga en entredicho una resolución de un informe de la OEA”, puntualizó. 

Asimismo, Ebrard declaró que México no apoyará la política de Almagro por generar división y conflicto.

“Un organismo que está caracterizado en sus últimos tiempos por todo lo contrario, la falta de respeto a los países, la actuación autónoma de la Secretaría General, la promoción del conflicto, el evangelio de la división, ha sido un apostolado para dividirnos en vez de para encontrarnos, entonces de por sí las reelecciones no nos gustan en México, sufragio efectivo no reelección”, afirmó el canciller.

El respaldo mexicano

Por el contrario, el responsable de las relaciones diplomáticas de México se reunió con María Fernanda Espinosa para impulsar de manera pública su candidatura, a la que considera una diplomacia feminista.

“Nos interesa apoyar esta candidatura porque tiene ese contorno, ese perfil, tiene esa trayectoria que son exactamente los valores en los que creemos”, dijo Ebrard.

“María Fernanda no formó un grupo para atacar a otro grupo, no encabezó una lucha contra un país, nunca sacó a nadie de la asamblea, y eso lo hizo porque ese es su perfil político, porque es su forma de operar, es en lo que cree, los hechos hablan más de todo lo que digamos”, expuso.

El actual secretario general de la OEA tiene el respaldo de Estados Unidos, mientras que Espinosa ha recibido el apoyo de varios países caribeños.