India

30 de marzo 2020 | 4:18 pm

Con India confinada por el coronavirus y sin forma de ganar dinero, Dilipji Thakor tenía que elegir entre caminar hasta casa o morirse de hambre.

Thakor es uno de los millones de trabajadores migrantes que quedaron desempleados y sin dinero por el confinamiento, que ha desencadenado un éxodo de las grandes ciudades.

Miles de personas caminan largas distancias de vuelta a sus aldeas de origen después de que las autoridades cerraran el transporte, excepto los servicios esenciales, para intentar contener la pandemia que ha infectado a más de 700 personas.

Muchas personas se apiñaron en trenes y autobuses antes de que el país de 1,300 millones de habitantes se paralizara durante tres semanas, pero otras muchas se quedaron en tierra.

Ahora intentan llegar a casa como buenamente pueden, a menudo a pie, con poco dinero o comida. Por el camino se encuentran los restaurantes y hostales cerrados.

“En vez de morir de hambre, decidimos caminar”, dice Thakor, que trabajaba en un centro comercial ahora cerrado en Ahmedabad, en el estado de Gujarat, mientras camina por una carretera.

 

Miles de migrantes en la carretera

En India hay unos 100 millones de trabajadores migrantes no cualificados o semicualificados, según una encuesta del gobierno de 2016-17. Es decir, la quinta parte de la mano de obra del país.

La falta de trabajo, sobre todo en los estados pobres como Bihar y Uttar Pradesh, les obliga a ir a las grandes ciudades y a las zonas más ricas del sur.

Viven en apartamentos pequeños, trabajan jornadas interminables por unos pocos dólares al día en condiciones a menudo inseguras, sin seguridad social.

El poco dinero que les queda tras cubrir los gastos lo envían a sus familias.

Como muchos no están censados, se desconoce cuántos han viajado a casa y cuántos están en camino, pero los medios de comunicación locales aseguran que son decenas de miles en tránsito.

Kana Ram, un funcionario en un puesto fronterizo entre los estados de Rajastán y Gujarat, afirma que sólo el jueves pasaron 21.000 personas.

“Las cifras han caído considerablemente hoy, pero todavía recibimos unas 500 personas por hora”, afirmó Ram a la AFP el viernes.

India anunció el jueves un paquete de asistencia social de 23,000 millones de dólares para ayudar a los ciudadanos más pobres con transferencias de efectivo y subsidios alimentarios que se extienden a los trabajadores migrantes.

El gobierno federal también ha pedido a las autoridades locales que proporcionen alimentos, saneamiento y alojamiento a quienes viajen.

SpiceJet incluso ha ofrecido llevar a los trabajadores a sus casas gratis, a pesar de que las autoridades han suspendido los vuelos nacionales.

El primer ministro del estado de Bihar (este), hogar de muchos trabajadores migrantes, afirmó que su gobierno instalará campamentos de ayuda, donde -insiste- se aplicará el “distanciamiento social”.